En muchas culturas, lo natural es que el bebé esté siempre pegado a su madre. Desde los Kogis y Arhuacos en nuestra Sierra Nevada de Santamarta hasta los Sibundoyes al sur de Colombia y desde el rebozo en México hasta el amauti utilizado por la tribu Inuit en Alaska, las madres de todo el mundo llevan a sus bebés a cuestas a todas partes. Las ventajas son muchas y variadas. Las ventajas son mucha y variadas
Al nacer, el bebé todavía no tiene sus capacidades cerebrales desarrolladas. Según los antropólogos, debido a la limitación de espacio del canal pélvico, su desarrollo debe proseguir en el espacio exterior. Al igual que los canguros, que nacen muy diminutos, trepan hasta la bolsa marsupial y continúan su crecimiento fuera de su madre, muchos científicos consideran que los humanos tenemos un comportamiento similar y que el embarazo dura en realidad 18 meses: 9 dentro y 9 fuera. Así, lo más natural es que la madre continué con su bebe cerca del corazón siempre que pueda. Si, además, esto es lo mejor para el bebé y facilita la vida a la madre, no se puede pedir más.
Sabemos que nuestra sociedad relaciona con frecuencia el llevar al hijo en brazos con malcriarlo. Intentaremos darte la información necesaria para dar la vuelta a este tópico y que tu hijo, en lugar de llorar para que lo tomes en brazos, te pida que lo dejes en el suelo. Es muy importante también que los niños pasen largos periodos de tiempo en el suelo, pero siempre que tengas que desplazarte o simplemente cuando notes que el bebé esté cansado de estar en el suelo, ponlo en la bandolera y continúa haciendo tus tareas. A medida que el niño crezca deseará estar más tiempo fuera de tus brazos, lo cual es una suerte, ¡porque también pesará más!
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